lunes, 13 de julio de 2020

MIRAD DENTRO Y VER A LOS PADRES

Mirar para dentro de uno es solo mirar para adentro. No tiene más. Y dentro de uno lo que te encuentras con más es peso e influencia en lo que eres es a... tus padres.


Sobre todo en momentos de sentimiento de fracaso, de problemas profundos, de no sentirse bien en la piel de uno. Cuando el proyecto del adulto falla, por enfermedad, por no conseguir lo que queremos, por los fracasos acumulados de distinto tipo, es muy fácil volver a la infancia, al momento anterior donde éramos, o por lo menos pensábamos que éramos, felices.

Es fácil volver a la adolescencia y creer que ese es nuestro auténtico interior, y posiblemente no sea más que un escape de nuestro fracaso adulto.



Si miras para adentro y te quedas con lo que hay allí, sin crítica ni repaso, ni rebeldía, te quedas en tus padres, sin más proceso.

Los introyectas, los conviertes en ti mismo y los confundes con tu yo más genuino.


No tengo mucho que decir a eso, no está "bien" ni "mal", son cosas que ocurren y acarrean consecuencias. Nada más.

Hablaré de mis preferencias, desde mis gustos, desde mi forma de ver la vida: que es que prefiero procesar aquello de allá adentro, transformarlo, crear nuevos comportamientos, negar algunas influencias, construir un plato de cocina nuevo, una receta con ingredientes antiguos, pero propia. Entonces siento el interior más mío, más propio, más genuino. Tiene algo más que ver conmigo. No limitarme a ser cadena de transmisión de lo viejo, me gusta poner mi pizquita de algo más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario